El regreso a España de los tripulantes del “Plus Ultra” (3/4).

6 de abril de 1926. Su Majestad el Rey, autoridades y tripulantes del “Plus Ultra” llegan a Sevilla en el crucero “Buenos Aires”, inaugurando la Corta y Puente de Alfonso XIII.

Desde primeras horas de la mañana el entusiasmo en Sevilla era enorme, pudiendo asegurarse que superaba con mucho a la que señalan los días más tumultuosos de las fiestas primaverales. Las casas estaban artísticamente adornadas, en los establecimientos se estampaban carteles y adornos alusivos al raid y sus tripulantes. Por las calles era imposible dar un paso porque la multitud las ocupaba en su tránsito para acercarse a los muelles, al Paseo de las Delicias y a los alrededores del nuevo Canal y Puente de Alfonso XIII, que se tenía previsto inaugurar esa mañana con la llegada del Crucero “Buenos Aires”.

A pesar de que se habían previsto cortes y regulación de tráfico rodado no se había visto en Sevilla tal acumulación y atasco de vehículos de todo tipo.

Los nuevos muelles de Tablada estaban adornados con gallardetes, banderas y guirnaldas. En los nuevos tinglados de la Junta de Obras del Puerto en los muelles del Canal, estaba levantada la gran tribuna, magníficamente decorada con flores y alfombras, que había de ocupar el Rey, los aviadores, el cuerpo diplomático y las autoridades civiles y militares. En la entrada del tinglado se había levantado un altar para que desde él se oficiara la bendición de las obras por el Arzobispo de Sevilla, Cardenal Ilundain.

No se recuerda una concentración de aeronaves tan numerosa, más de un centenar, como la que tuvo lugar en la Base Aérea de Tablada para acompañar a los aviadores del “Plus Ultra”, tanto a su llegada a Huelva, durante el acompañamiento del Crucero en su travesía desde Bonanza y la llegada a Sevilla. Las aeronaves, además de las ya ubicadas permanentemente en Tablada procedían de los distintos aeródromos de la península y del norte de Marruecos. Se pudieron contemplar Breguet XIV, Breguet XIX, De Havilland DH-9, Focker CIV, Nieuport 29, Bristol F2B e hidroaviones Macchi 24 y Dornier Wal procedentes de Barcelona y Mar Chica (Melilla) entre otras, gran parte de la flota aérea con la que contaba la Sección Aeronáutica del Ministerio de la Guerra en esas fechas. 

Desde las primeras horas de la mañana no cesaban de volar las aeronaves que se habían desplegado en la Base Aérea de Tablada; las evoluciones eran tan incesantes como arriesgadas. 

A las once y media penetró en el Canal el Crucero “Buenos Aires” acompañado por diferentes buques de la Marina española, que no paraban de sonar sus sirenas incesantemente. Las escuadrillas de aviación y los hidroaviones venían a gran altura, en perfecta formación, precediendo unos y escoltando otros a los buques de guerra.

Quince minutos antes de llegar el “Buenos Aires” a la altura del nuevo puente comenzó a funcionar el mecanismo de éste, quedando alzados sus dos tramos en pocos momentos de manera segura y eficiente. El momento tuvo una gran brillantez y el público primó con grandes ovaciones la maniobra.

A la altura del puente ya se podían divisar en la cubierta del crucero las figuras de Su Majestad, el embajador de la República Argentina, el Almirante Gago Coutinho y los gloriosos aviadores cuando el cañonero María de Molina lanzaba las salvas de ordenanza y las bandas militares interpretaban la Marcha Real.

En el muelle de San Telmo desembarcaba el Rey y sus acompañantes. Se revistaron las fuerzas del Regimiento de Granada allí formadas con bandera, banda, música y escolta real. Rápidamente la comitiva montó en diferentes carruajes dirigiéndose hacia la Corta de Tablada, lugar donde se tenía previsto la bendición y entrega de las obras.

A la una menos cuarto, Su Majestad con los Ministros de Fomento y Marina, los aviadores y resto de autoridades llegaron a las nuevas instalaciones portuarias y allí recibieron honores de la compañía del tercer regimiento de Zapadores, recientemente condecorado con la Medalla Militar, con estandarte y música y se lanzaron salvas de ordenanza desde el buque Blas de Lezo, recientemente atracado y fondeado en los nuevos muelles.

El Rey subió al estrado con sus acompañantes y desde allí recibió las oportunas explicaciones de su ingeniero director, Don José Delgado Brackenbury para, posteriormente, proceder a la bendición de las mismas y lectura de los diferentes discursos. A continuación, el secretario de la Junta de Obras dio lectura al acta de inauguración y entrega de las obras, que fue firmada por el Rey, el Infante, los ministros y las autoridades. 

Una secuencia interminable de actos, tendrían lugar en las próximas horas y días.

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