….Y Ochenta años después cesaba la actividad aérea en Tablada.

Desde la semana de aviación, celebrada en Tablada en 1910, a las puertas de la Exposición Universal de Sevilla, en 1992.

La primera actividad aérea en Sevilla se desarrolló en la Dehesa de Tablada por iniciativa de su Ayuntamiento, con motivo de las fiestas primaverales de abril de 1910. Hasta aquí se desplazaron los cuatro pilotos (Tyck, Olieslagers, Kuhling y Barnier) que competirían por un jugoso premio a los mandos de aeronaves monoplanos diseñadas por Louis Bleriot, los Bleriot XI, para delicia, perplejidad e inusitado interés para la ciudadanía.  

Hasta el año 1990 la actividad aérea militar y civil no cesa en el Aeródromo, tanto por las sucesivas necesidades de seguridad y defensa nacional, como  por su estratégico enclave geográfico en el desarrollo del transporte aéreo internacional.

La creación de la Base Aérea de Tablada, tras la reorganización del Ministerio de la Guerra en 1920, impulsa definitivamente la actividad aérea en Sevilla y no solo la militar ya que un año después aparecerían las primeras compañías aéreas que derivaron en la creación del Aeropuerto Municipal de Sevilla. 

Varios años más tarde se fomentaba la actividad aérea deportiva con la creación del Real Aeroclub de Andalucía y desde estas instalaciones despegarían varios de los considerados grandes vuelos de la aviación española. Tablada también sería elegida como posible aeropuerto terminal de dirigibles y a lo largo de los años, entre muchos acontecimientos aéreos destacables, aquí desarrollaron sus actividades aéreas diferentes grupos, escuadras, alas y escuadrillas de las diferentes unidades aéreas militares que se establecieron en el Aeródromo.

Pero ochenta años después una irreparable decisión, consecuencia de las actuaciones previstas en la ciudad con motivo de la Exposición Universal de 1992, cercena la actividad aérea en Tablada privando a Sevilla, no solo de la operación de vuelos militares sino del posible establecimiento de una instalación aeronáutica para diferentes fines, complementarios y compatibles con las operaciones aéreas desarrolladas desde el Aeropuerto de San Pablo. 

Así, el 31 de marzo de 1990 se celebra en el Aeródromo una entrañable y nostálgica ceremonia: El último vuelo de las Dornier-27 de la 407 Escuadrilla, el cese de la actividad aérea en Tablada.

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