
El desembarco de Alhucemas, en septiembre de 1925, consolida definitivamente la importancia y necesidad de la aviación en acciones militares conjuntas en conflictos armados.
El despliegue y participación de las Fuerzas Aéreas, desplegadas permanentemente en el Protectorado Español de Marruecos desde 1922, contribuyó notablemente al éxito de esa operación




