El segundo de los considerados grandes vuelos, que tuvieron lugar desde 1926 a 1935.
A pesar de que su partida se emprende tras la exitosa travesía atlántica llevada a cabo por los tripulantes del “Plus Ultra” y coincidiría con la llegada de éstos a Huelva y Sevilla a bordo del crucero “Buenos Aires” y con presencia de SM Alfonso XIII”, tuvo un impacto mediático muy destacado, no solo por su complejidad técnica, sino por la dificultad del itinerario, por las múltiples incidencias acaecidas, por el exotismo del viaje o por la narración orientalista utilizada por la prensa y literatura de la época.
Así, el 5 de abril de 1926 despegaban, desde Madrid a Filipinas, tres aeronaves Breguet XIX: Elcano, con los tripulantes Eduardo González-Gallarza y Pedro Mariano Calvo, Magallanes con los tripulantes Joaquín Loriga y Eugenio Pérez y Legazpi, con los tripulantes Rafael Martínez Esteve y Joaquín Arozamena.
Aunque por diferentes vicisitudes al final solo una de ellas, la Legazpi, con González-Gallarza y Joaquín Loriga, llegaría a su destino. En ese trayecto se recorrieron 17.100 Km en treinta y nueve días, registrando alrededor de 106 horas y 15 minutos de vuelo a una velocidad media de 161 km/h.
Se realizaron dieciséis etapas con las siguientes escalas (*): 1ª etapa, 5 de abril: Cuatro Vientos – Argel. 2ª etapa, 6 de abril, Argel – Trípoli. 3ª etapa, 7 de abril, Trípoli – Bengasi. 4ª etapa, 8 de abril, Bengasi – El Cairo. 5ª etapa, 11 de abril, El Cairo – Bagdad. 6ª etapa, 13 de abril, Bagdad – Bushire-Bender Abbas. 7ª etapa, 14 de abril, Bushire-Bender Abbas – Karachi. 8ª etapa, 16 de abril, Karachi – Agra. 9ª etapa, 18 de abril, Agra – Calcuta. 10ª etapa, 21 de abril, Calcuta – Rangoon. 11ª etapa, 22 de abril, Rangoon – Bangkok. 12ª etapa, 24 de abril, Bangkok – Saigón. 13ª etapa, 26 de abril, Saigón – Hanoi. 14ª etapa, 1 de mayo, Hanoi – Macao. 15ª etapa, 11 de mayo, Macao – Aparri. 16ª etapa, 13 de mayo, Aparri – Manila.
(*) se describen los trayectos realizados por la Elcano, ya que, durante la travesía, plagada de numerosas dificultades y digna de narrarse como una magnífica novela de aventuras, el vuelo de la Legazpi sufrió retrasos, por distintos y acumulativos imperativos técnicos y ya no pudo continuar el raid a partir de la sexta etapa (Su piloto, Martínez Esteve, nos ha dejado para la posteridad una magnifica narración de su aventura en el desierto). El vuelo de la Magallanes tuvo que hacer un aterrizaje imprevisto en Hué, el 20 de abril, e interrumpir el trayecto programado, aunque unos días más tarde llegaría a Macao donde se reuniría con la tripulación de la Elcano. Desde esa ciudad, los pilotos Gallarza y Loriga realizarían las dos últimas etapas y finalizarían la travesía.
A las once y veinte minutos del 13 de mayo de 1926, en su recorrido final acompañados por una docena de aeroplanos del ejército de los Estados Unidos que les proporcionaron una escolta de honor, aterrizaban en el campamento Nichols, en Manila, donde una numerosísima multitud les esperaba con enorme entusiasmo y expectación.
Tras la recepción ofrecida por los representantes de los Comités internacional, ejecutivo y español, del Consejo Supremo Nacional, del Alcalde de Manila, del Gobernador, del cónsul General de España y del jefe de la aviación americana, recorrieron la ciudad completamente volcada en las calles. Desde el Aeródromo de Manila se dirigieron al monumento de Rizal para hacer una entrega floral para después dirigirse a los monumentos de Legazpi y Urdaneta donde se rindieron honores. La comitiva se desplazó, con grandes esfuerzos, por las abarrotadas calles, dirigiéndose hacia la Catedral, de allí al Hotel Manila y posteriormente a la Universidad donde fueron nombrados licenciados, “honoris Causa”.
Una sucesión interminable de actos y recepciones les ocuparon hasta el 26 de mayo, trece días de celebraciones antes de regresar a España.







