Mediante Real Decreto, sancionado por SM Alfonso XIII desde San Sebastián, se establecían los necesarios conocimientos teóricos y prácticos para ejercer la dirección técnica en los diseños, construcción e inspección relacionados con la aeronáutica.
Desde su creación, la Escuela Superior Aerotécnica (ESA) tenía un carácter civil, si bien se ubicó en el primer Aeródromo Militar español, Cuatro Vientos, y los entonces militares del Cuerpo de Ingenieros tuvieron un destacadísimo papel en su establecimiento, desarrollo e implantación, consecuencia del compromiso de la aviación militar con la investigación aeronáutica; de hecho, el valedor, principal impulsor del proyecto y primer director de la Escuela fue el ingeniero y piloto militar D. Emilio Herrera linares.

No sería descabellado pensar que la propuesta y elaboración del citado Real Decreto fuera concebida por éste y posibles colaboradores, dada la minuciosidad, rigurosidad y específico carácter técnico de la norma.
Cabe referenciar que este proyecto complementaba y atendía la necesidad de contar con personal especializado, además del personal piloto, navegante u observador, en la progresiva implantación de la Aeronáutica española: Los primeros vuelos se realizarían en Cuatro Vientos en 1911, en 1913 se regulaba la actividad de la Aviación, además de la Aerostación, integrándola en el Servicio de Aeronáutica Militar, la formación de pilotos y adquisición de aeronaves pasa, en un corto plazo de tiempo, de las decenas a las centenas, se refuerza y consolida la capacidad de la aviación en conflictos armados y unos años antes, en 1926, la aeronáutica española ya ocupa un lugar destacado en el ámbito internacional consecuencia de la realización de los primeros Grandes Vuelos de la Aviación española: El vuelo del “plus Ultra” a Argentina, el de la “Escuadrilla Elcano” a Manila y el de la “Patrulla Atlántida” a Guinea.
En la ESA se desarrollarían cursos anuales de especialización de motores de Aeronáutica, Aerodinámica y construcción de aeronaves, por las que se obtenían, respectivamente los títulos de especialista en aeromotores o especialista en aeronaves, obteniéndose el de ingeniero aeronáutico mediante la reunión de los dos anteriores. Anualmente, también, se desarrollarían cursos de aeronavegación, por los que se concedía el título de navegante aéreo. Esta enseñanza se complementaba con formación en procedimientos de navegación radiogoniométrica y no se cerraba la posibilidad de cursar enseñanzas adaptadas a las nuevas técnicas de la Aeronavegación.
Entre otros aspectos, en la cita norma, además, se contemplaba la creación de una Comisión compuesta por Ingenieros especializados y de relevante y notoria autoridad en Aerotecnia y se abría la posibilidad de convalidar enseñanzas de otros países, verificadas oportunamente por una Junta de Profesores de la Escuela. Además, para los alumnos se establecían unos criterios y condiciones previas de selección y la exigencia de superar pruebas de numerosas asignaturas de carácter eminentemente técnico y para la selección del profesorado se exigía mayor rigor, si cabe, en un concurso donde deberían superar los criterios y requisitos fijados por la citada Comisión.

La inauguración oficial fue el 4 de febrero de 1930 en el Aeródromo de Cuatro Vientos, pero su actividad docente se vio interrumpida por la guerra civil, retomándose la docencia el 2 de noviembre de 1939 tras la reinauguración por el recién nombrado ministro del Aire, tras la creación de ese nuevo Ministerio el 9 de agosto de 1939.
Desde 1939 a 1948, la ESA se transformó en Academia Militar de Ingenieros Aeronáuticos (AMIA), dependiente del Ministerio del Aire, para después recuperar su carácter civil, aunque bajo un nuevo nombre, Escuela Especial de Ingenieros Aeronáuticos desde enero de 1949 y ya dependiente del Ministerio de Educación. A lo largo de los años su sede ha ido cambiando de ubicación, comenzando en Cuatro Vientos y terminando en la Ciudad Universitaria, en 1966, como Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de Madrid. Posteriormente se fueron estableciendo diferentes sedes para impartir estas titulaciones en distintas universidades españolas, tales como la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeroespacial de Sevilla en 1989.
Actualmente el edificio original de la ESA se sigue conservando en el Aeródromo Militar de Cuatro vientos y es la sede de la Escuela de Técnicas de Mando, Control y Comunicaciones, centro docente militar del Ejército del Aire y del Espacio.



